sábado, 5 de febrero de 2011

Ubuntu

Hace pocos días terminé de leer un libro extraordinario llamado "El Legado de Mandela", escrito por Richard Strengel, quien estuvo al lado del propio Mandela por 3 años contribuyendo a escribir su autobiografía. De ese tiempo y ese trabajo surge este libro. Como podrán encontrar más info sobre su reseña en Internet, no les quito más tiempo dándoles contexto.

Lo que quiero rescatar de esta lectura es un concepto denominado Ubuntu. Mandela reflexiona brevemente sobre este concepto en el prólogo del libro.

"En África existe el concepto conocido como 'Ubuntu', que encierra el profundo sentido de que somos humanos solo a través de la humanidad de otros; de que si conseguimos cualquier cosa en este mundo, se deberá en igual medida al trabajo y a los logros de otros."

Quiero compartir algunas ideas resaltadas en mi primera lectura del último capítulo, referidas al liderazgo y algunos otros elementos de lo que el autor identifica como el legado de Mandela. Espero les de suficiente curiosidad como para atreverse a buscar la lectura y disfrutar no sólo estas ideas, sino cada una de sus páginas. Una obra humana sencillamente inspiradora...

La palabra viene de un proverbio zulú, "Umuntu, ngumuntu ngabantu" que a menudo se traduce como:

Una persona es persona a través de otras personas.

La idea es que no hacemos nada totalmente por nosotros mismos, un concepto que es el polo opuesto de la noción de individualismo que ha caracterizado a Occidente desde el Renacimiento. El ubuntu contempla a las personas menos como seres individuales que como parte de una red infinitamente compleja de otros seres humanos. Responde a la idea de que 'yo' está siempre subordinado a 'nosotros', de que ningún hombre es una isla.

Mandela a veces me hablaba de sus nietos y decía: Pero fulanito no es solo el hijo de uno de tus hijos". Sonreía, meneaba la cabeza y añadía: "En nuestra cultura, los hijos de nuestros familiares son todos nietos". A Mandela le hacía gracia la literalidad de los árboles genealógicos occidentales. A su manera de ver, todos somos ramas del mismo gran árbol familiar. Eso es UBUNTU.

Del Rey que lo crió aprendió la importancia de escuchar y guiar más que gobernar por decreto.

La confianza es la base del liderazgo. Confiamos en un líder que es honesto, capaz y que tiene una visión de hacia dónde ir. Pero la confianza en un nivel más profundo. Confiamos en que un líder es lo que parece que es, en que la persona pública y la privada son la misma.

Sobre Mandela: Es grande porque ha triunfado sobre sus defectos, no porque no los tenga.

Sabe que el liderazgo a menudo significa elegir entre dos malas opciones y que los hombres buenos tienen que tomar decisiones que traen consigo malas consecuencias.

Cómo diría él (Mandela), debes reflejar tu meta en la forma en que la buscas. A veces citaba a Gandhi "Has de ser el cambio que buscas"

A los que dicen que todo ocurre por una razón, él respondería que 'nosotros' somos la razón y que nosotros somos los que hacemos que las cosas sucedan.


Créditos: Imagen de Gettyimages

sábado, 8 de enero de 2011

Perseverencia de bebé

Desde el pasado lunes tomé un par de semanas de vacaciones para ser padre a tiempo completo. Es increíble como Nicolás (mi hijo de 5 meses y modelo de la imagen que acompaña el presente post) va definiendo su personalidad, sus gustos, sus habilidades... Y cómo cada día siempre tiene una forma de sorprenderte. Hay dos cosas que me enamoran a cada segundo: su sonrisa y sus ojos tan expresivos.

Pero lo que realmente me tiene sorprendido, más allá del evidente Amor de padre, es la Perseverancia innata que traen estos seres tan pequeños. A medida que van creciendo toman mayor consciencia y dominio de su cuerpo, y con él empiezan a intentar nuevas cosas. No hay día que dejen de intentar algo. La novedad, desde hace un par de semanas empezó a voltearse (girar como un tronco sobre sí mismo) hasta ponerse boca abajo. Ya parece un artista del Cirque du Soleil por la agilidad con que lo logra, a pesar de obstáculos que le introducimos poco a poco.

Recuerdo que en uno de los libros sobre niños que hemos leído el Doctor hace referencia a este sentido de Perseverancia cuando es el momento de aprender a caminar. No importa cuántas caídas y golpes reciba en los intentos, su objetivo es claro: caminar. Es ese sentido de superación lo que marca la gran diferencia.

Por qué hay tantas personas que pierden ese sentido de superación, al final del día todos - con mayor o menor dificultad - aprendimos a caminar (salvo algún condicionamiento especial que lo impidiera). ¿En qué lugar del camino cesaron los intentos? ¿Qué experiencia tan terrible me llevó a no intentarlo de nuevo? ¿Tenemos el apoyo suficiente de nuestra familia/amigos? Será que ¿Perdimos la determinación en nuestras acciones? o que no tenemos el objetivo claro.

Esto me recuerda un cuento de Jorge Bucay "Las alas son para volar" se los dejo a continuación...

..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.

- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.

- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:

- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:

- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:

- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.

- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar corriendo riesgos.

Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

jueves, 30 de diciembre de 2010

El Reloj de la UCV

Texto escrito en 2007 por Claudio Nazoa; tres años después, en plena vigencia.

A todos los que somos UCVistas y a todos aquellos que sin serlo, creen genuinamente en la universalidad del pensamiento.

Mi mejor deseo para el próximo 2011 es que transformemos deseos por acciones, que nos lleven al lugar donde queremos estar y construir el país en el que queremos vivir.

Felicidades y buena vibra para el 2011!

Se les quiere

Gerardo!

PD: Por cierto, el autor de la fotografía es Gerardo García, su servidor.


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Carlos Raúl Villanueva paseaba por la Universidad Central de Venezuela, su Universidad. Se detiene frente al reloj y compra una chicha ligadita con ajonjolí.
Escucha que alguien lo llama, voltea a todos, lados hasta que levanta su cabeza y descubre que es el Gran Reloj quien le habla:

-¡Maestro, auxilio! ¡Ayúdenos! Estas horas son negras y pesadas. Son horas de brutalidad e ignorancia Y suplicante añade:
-Por favor, sáqueme de aquí, regréseme al hermoso diseño que creó en un papel sobre su mesa de dibujo.
Calcinado por el sol, el Gran Reloj de la UCV continuaba su monólogo.
-Yo, maestro Carlos, apuré siempre a profesores y alumnos que llenos de alegrías, ideas, proyectos y sueños, pasaban por aquí.
-Yo no fui diseñado para andar hacia atrás y usted lo sabe, sólo puedo y debo andar hacia adelante, pero parece que hay algunos que no lo entienden.

Carlos Raúl escuchaba en silencio.
-Mi base, en forma helicoidal, me inspira a ir hacia arriba, hacia ese lugar donde está usted junto a su colega, el gran arquitecto del universo.
-Soy el símbolo del tiempo universitario, que marca la sublime
inteligencia que siempre me ha rodeado.
-Soy el vigilante silencioso del tiempo que alumnos y maestros invierten en descubrir los cimientos de la ciencia y la filosofía.
-Mis agujas señalan optimistas los segundos, que se convierten en minutos y estos en horas y luego en años.
-Soy, mí estimado Carlos, el tiempo útil que jóvenes, llenos de ilusiones, emplean para descubrir los misterios de la vida.

Tras una larga pausa, el reloj unió las agujas que giran en su esfera numerada, y casi como si fuera a orar, marcando las 12, imploró con dolor:


-Maestro, dígale a Calder que nos preste las nubes de la cubierta arqueada que flotan sobre nuestra Aula Magna.
-Dígale, que montados sobre ella, usted y yo podremos volar hacia un sitio donde existe la UCV que usted soñó.
-¡Apúrese Maestro! Vargas nos espera y nos recuerda que el mundo no es de los violentos, sino de los justos que habitan en él.

Y mientras escuchaba al reloj, Villanueva terminó de tomar su chicha, tras una breve pero significativa pausa, con dulzura en la voz, dijo:

-No querido Reloj. Tú, Calder, Vargas y yo, nos quedamos aquí,
acompañando a los justos, a los que piensan, enseñan, estudian y aman en libertad.

Recogiendo sus instrumentos de diseño, Villanueva levantó su cabeza y con el sol de frente le dijo al Gran Reloj:

- Ten calma, guía del tiempo, que lo que aquí hay es un problema de plomería; se rompió una cloaca y la porquería, las ratas y las cucarachas han invadido momentáneamente este recinto...
-No te preocupes, seguramente ya vienen 50 mil plomeros de boinas azules
a limpiarlo.

El reloj, más erguido que nunca, miró con nostalgia hacia la tierra de nadie, hacia las instalaciones de su, ahora mancillada, Casa de Estudios.
Uno de sus números, como si fuera una lágrima, se desprendió de su esfera y cayó sobre las Plaza del Rectorado.

- Ten calma - repitió el arquitecto- no eres el único reloj que se queja en Venezuela. Los relojes, como tú, nos alertan que el tiempo se diluye en esperanzas inútiles.
- Solo te pido lo que sabes dar, dame tiempo Reloj Ucevista.


Ese tiempo que tú mismo marcas, el que nos avergüenza después que pasa por no haber tomado partido por la verdad.
-Por favor, tranquilízate, pronto será todo como antes, recuerda que eres el principal testigo de que la UCV siempre ha vencido la sombra, la brutalidad y la estupidez; que en vano, tantas veces, han tratado de posarse en ella.

uu-UCV, uu-UCV, uu-UCV......