viernes, 1 de abril de 2011

Conferencia de Oscar Arias

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una Conferencia: Ten el valor de cambiar! del mismísimo Oscar Arias. Persona que admiro cada vez más mientras más escucho sus ideas y propuestas. La Cámara de Comercio de Maracaibo lo invitó con motivo al lanzamiento del Programa: Maracaibo Ciudad de Valores.



De manera muy resumida quiero compartir unas ideas que llamaron especialmente mi atención… Estoy tratando de conseguir el texto completo de su intervención - sin desperdicio, para leer varias veces y reflexionar – donde combinó de forma extraordinaria la sutileza de la seda con las palabras y la dureza del diamante con los mensajes hilados oración tras oración.

Habló de tres tareas trascendentales (pido disculpas ya que estoy seguro de que mi memoria y mis apuntes jamás podrán expresar los mensajes con la misma pureza y contundencia del autor):

• Desterrar el invierno de la Corrupción: El voto es un derecho pero muchos votantes olvidan la responsabilidad que tienen al ejercer su derecho.

La democracia depende tanto de lo que hagamos como de lo que dejemos de hacer.

• Atravesar el invierno de los peligros de la Democracia: En algunos lugares de nuestro región la fuerza tiene mas peso que la razón.

Algunos líderes han caído en la trampa de que al contar con apoyo del pueblo, eso les permite cambiar las reglas del juego.

Las elecciones son parte esencial del proceso democrático, pero NO SON el proceso democrático.

• Afrontar la primavera de una nueva ética para América Latina: La Ética, además de practicable debe ser eficiente.

La eficiencia económica debe incluir la orientación ética, la búsqueda de justicia, de la dignidad de las personas y de la Libertad misma.

Esto requiere un cambio de actitud, un serio replanteamiento moral.

Para cerrar, les dejo dos frases que utilizó al inicio de su presentación:

La vida es una competencia entre nuestros propósitos y nuestras distracciones.

Se nos pierde la vida en lo intrascendente.

sábado, 5 de febrero de 2011

Ubuntu

Hace pocos días terminé de leer un libro extraordinario llamado "El Legado de Mandela", escrito por Richard Strengel, quien estuvo al lado del propio Mandela por 3 años contribuyendo a escribir su autobiografía. De ese tiempo y ese trabajo surge este libro. Como podrán encontrar más info sobre su reseña en Internet, no les quito más tiempo dándoles contexto.

Lo que quiero rescatar de esta lectura es un concepto denominado Ubuntu. Mandela reflexiona brevemente sobre este concepto en el prólogo del libro.

"En África existe el concepto conocido como 'Ubuntu', que encierra el profundo sentido de que somos humanos solo a través de la humanidad de otros; de que si conseguimos cualquier cosa en este mundo, se deberá en igual medida al trabajo y a los logros de otros."

Quiero compartir algunas ideas resaltadas en mi primera lectura del último capítulo, referidas al liderazgo y algunos otros elementos de lo que el autor identifica como el legado de Mandela. Espero les de suficiente curiosidad como para atreverse a buscar la lectura y disfrutar no sólo estas ideas, sino cada una de sus páginas. Una obra humana sencillamente inspiradora...

La palabra viene de un proverbio zulú, "Umuntu, ngumuntu ngabantu" que a menudo se traduce como:

Una persona es persona a través de otras personas.

La idea es que no hacemos nada totalmente por nosotros mismos, un concepto que es el polo opuesto de la noción de individualismo que ha caracterizado a Occidente desde el Renacimiento. El ubuntu contempla a las personas menos como seres individuales que como parte de una red infinitamente compleja de otros seres humanos. Responde a la idea de que 'yo' está siempre subordinado a 'nosotros', de que ningún hombre es una isla.

Mandela a veces me hablaba de sus nietos y decía: Pero fulanito no es solo el hijo de uno de tus hijos". Sonreía, meneaba la cabeza y añadía: "En nuestra cultura, los hijos de nuestros familiares son todos nietos". A Mandela le hacía gracia la literalidad de los árboles genealógicos occidentales. A su manera de ver, todos somos ramas del mismo gran árbol familiar. Eso es UBUNTU.

Del Rey que lo crió aprendió la importancia de escuchar y guiar más que gobernar por decreto.

La confianza es la base del liderazgo. Confiamos en un líder que es honesto, capaz y que tiene una visión de hacia dónde ir. Pero la confianza en un nivel más profundo. Confiamos en que un líder es lo que parece que es, en que la persona pública y la privada son la misma.

Sobre Mandela: Es grande porque ha triunfado sobre sus defectos, no porque no los tenga.

Sabe que el liderazgo a menudo significa elegir entre dos malas opciones y que los hombres buenos tienen que tomar decisiones que traen consigo malas consecuencias.

Cómo diría él (Mandela), debes reflejar tu meta en la forma en que la buscas. A veces citaba a Gandhi "Has de ser el cambio que buscas"

A los que dicen que todo ocurre por una razón, él respondería que 'nosotros' somos la razón y que nosotros somos los que hacemos que las cosas sucedan.


Créditos: Imagen de Gettyimages

sábado, 8 de enero de 2011

Perseverencia de bebé

Desde el pasado lunes tomé un par de semanas de vacaciones para ser padre a tiempo completo. Es increíble como Nicolás (mi hijo de 5 meses y modelo de la imagen que acompaña el presente post) va definiendo su personalidad, sus gustos, sus habilidades... Y cómo cada día siempre tiene una forma de sorprenderte. Hay dos cosas que me enamoran a cada segundo: su sonrisa y sus ojos tan expresivos.

Pero lo que realmente me tiene sorprendido, más allá del evidente Amor de padre, es la Perseverancia innata que traen estos seres tan pequeños. A medida que van creciendo toman mayor consciencia y dominio de su cuerpo, y con él empiezan a intentar nuevas cosas. No hay día que dejen de intentar algo. La novedad, desde hace un par de semanas empezó a voltearse (girar como un tronco sobre sí mismo) hasta ponerse boca abajo. Ya parece un artista del Cirque du Soleil por la agilidad con que lo logra, a pesar de obstáculos que le introducimos poco a poco.

Recuerdo que en uno de los libros sobre niños que hemos leído el Doctor hace referencia a este sentido de Perseverancia cuando es el momento de aprender a caminar. No importa cuántas caídas y golpes reciba en los intentos, su objetivo es claro: caminar. Es ese sentido de superación lo que marca la gran diferencia.

Por qué hay tantas personas que pierden ese sentido de superación, al final del día todos - con mayor o menor dificultad - aprendimos a caminar (salvo algún condicionamiento especial que lo impidiera). ¿En qué lugar del camino cesaron los intentos? ¿Qué experiencia tan terrible me llevó a no intentarlo de nuevo? ¿Tenemos el apoyo suficiente de nuestra familia/amigos? Será que ¿Perdimos la determinación en nuestras acciones? o que no tenemos el objetivo claro.

Esto me recuerda un cuento de Jorge Bucay "Las alas son para volar" se los dejo a continuación...

..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.

- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.

- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:

- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:

- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:

- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.

- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar corriendo riesgos.

Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.