sábado, 19 de noviembre de 2011
Cuento sin U
Les dejo un cuento de Jorge Bucay para que lo digieran poco a poco...
Feliz fin de semana!
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Cuento sin U.
Caminaba distraídamente por el camino y de pronto lo vio.
Allí estaba el imponente espejo de mano, al costado del sendero, Como esperándolo.
Se acercó, lo alzó y se miró en él.
Se vio bien.
No se vio tan joven , pero los años habían sido bastante bondadosos con él.
Sin embargo, había algo desagradable en la imagen de sí mismo.
Cierta rigidez en los gestos lo conectaba con los aspectos más agrios de la propia historia:
La bronca,
el desprecio,
la agresión,
el abandono,
la soledad.
Sintió la tentación de llevárselo, pero rápidamente desechó esa idea.
Ya había bastantes cosas desagradables en el planeta para cargar con otra más.
Decidió irse y olvidar para siempre ese camino y ese espejo insolente.
Caminó por horas tratando de vencer la tentación de volver atrás hacia el espejo. Ese misterioso objeto lo atraía como los imanes atraen a los metales.
Resistió y aceleró el paso.
Tarareaba canciones infantiles para no pensar en esa imagen horrible de sí mismo.
Corriendo, llegó a la casa donde había vivido desde siempre, se metió vestido en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas.
Ya no veía el exterior, ni el sendero, ni el espejo, ni la imagen de él mismo reflejada en el espejo; pero no podía evitar la memoria de esa imagen:
la del resentimiento,
la del dolor,
la de la soledad,
la del desamor,
la del miedo,
la del menosprecio.
Había ciertas cosas indecibles e impensables....
....Pero él sabía donde había empezado todo esto.
Empezó esa tarde, hacía treinta y tres años...
El niño estaba tendido, llorando frente al lago el dolor del maltrato de los otros.
Esa tarde, el niño decidió borrar, para siempre, la letra del alfabeto.
Esa letra.
Esa.
La letra necesaria para nombrar al otro si está presente.
La letra imprescindible para hablarle a los demás, al dirigirles la palabra.
Sin manera de nombrarlos dejarían de ser deseados...
y entonces no había motivo para sentirlos necesarios....
se sentiría, por fin, libre......
EPILOGO:
Escribiendo sin "U"
puedo hablar hasta el cansancio de mí,
de lo mío, del yo,
de lo que tengo,
de lo que me pertenece...
Hasta puedo escribir de él,
de ellos
y de los otros.
Pero sin "U"
no puedo hablar de ustedes,
del tú,
de lo vuestro.
No puedo hablar de lo suyo,
de lo tuyo,
ni siquiera de lo nuestro.
Así me pasa....
A veces pierdo la "U"....
y dejo de poder hablarte,
pensarte, amarte, decirte.
Sin "U", yo me quedo pero tú desapareces...
Y sin poder nombrarte,
¿cómo podría disfrutarte?.
Como en el cuento... si tú no existes,
me condeno a ver lo peor de mí mismo
reflejándose eternamente,
en el mismo
mismísimo
estúpido
espejo.
viernes, 14 de octubre de 2011
Percepciones...
Buscando el mensaje de hoy me encontré en un libro de Bucay las siguientes historias que ilustran de manera significativa este tema.... como comenta el autor "La mirada de las cosas tiene una cuota de relatividad tan grande que las cosas se interpretan dependiendo de cómo se vean."
Historias para tomar en cuenta que nuestra visión no es la única forma de interpretar el mundo.
Se les quiere
Gerardo...
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Un señor llamado Paul Watzlawick cuenta que en un laboratorio donde se hacen experimentos con animales, un investigador está tratando de hacer un reflejo condicionado con dos ratas en un laberinto. Entonces, cuando el señor de guardapolvo blanco entra, una ratita le dice a la otra: “¿Ves a ese señor de guardapolvo blanco?. Lo tengo totalmente amaestrado, cada vez que yo bajo esta palanca, me da de comer”.
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Un señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz, que le iluminara el camino a seguir. Todas las noches, al acostarse le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía que vivir el resto de su vida. Así anduvo por la vida, durante dos o tres semanas en un estado semi místico buscando recibir una señal divina.
Hasta que un día, paseando por un bosque, vio a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía una pata medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vio aparecer a un puma. La situación lo dejó congelado, estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía al cervatillo de un solo bocado. Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso y también de que el puma, no satisfecho con el cervatillo, lo atacara a él. Sorpresivamente, vio al puma acercarse al cervatillo. Entonces ocurrió algo inesperado, en lugar de comérselo, el puma empezó a lamerle las heridas.
Después se fue y volvió con unas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la pata para que éste pudiera beber el agua, y después se fue y trajo un poco de hierva húmeda y se la acercó para que el cervatillo pudiera comer. Increíble.
Al día siguiente. Cuando el hombre volvió al lugar, vio que el cervatillo aún estaba allí, y que el puma otra vez llegaba para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber. El hombre se dijo: esta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara. “Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites, lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de las cosas”.
Así que agarró su atadito, se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien le trajera de comer y de beber. Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos días, tres días,... pero nadie le daba nada. Los que pasaban lo miraban y el ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no le daban nada. Hasta que un día pasó un señor muy sabio que había en el pueblo y el pobre hombre, que estaba ya muy angustiado, le dijo:
- Dios me engañó, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran de una manera y eran de otra. ¿Por qué me hizo esto?. Yo soy un hombre creyente...
Y le contó lo que había visto en el bosque...
El sabio lo escuchó y luego le dijo:
- Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre muy creyente, Dios no manda señales en vano, Dios te mandó esa señal para que aprendieras.
El hombre preguntó:
- ¿Por qué me abandonó?
Entonces el sabio le respondió:
- ¿Qué haces tú, que eres un puma fuerte y listo para luchar, comparándote con el cervatillo?. Tu lugar es buscar algún cervatillo a quien ayudar, encontrar a alguien que no pueda valorarse por sus propios medios.
sábado, 8 de enero de 2011
Perseverencia de bebé
Pero lo que realmente me tiene sorprendido, más allá del evidente Amor de padre, es la Perseverancia innata que traen estos seres tan pequeños. A medida que van creciendo toman mayor consciencia y dominio de su cuerpo, y con él empiezan a intentar nuevas cosas. No hay día que dejen de intentar algo. La novedad, desde hace un par de semanas empezó a voltearse (girar como un tronco sobre sí mismo) hasta ponerse boca abajo. Ya parece un artista del Cirque du Soleil por la agilidad con que lo logra, a pesar de obstáculos que le introducimos poco a poco.
Recuerdo que en uno de los libros sobre niños que hemos leído el Doctor hace referencia a este sentido de Perseverancia cuando es el momento de aprender a caminar. No importa cuántas caídas y golpes reciba en los intentos, su objetivo es claro: caminar. Es ese sentido de superación lo que marca la gran diferencia.
Por qué hay tantas personas que pierden ese sentido de superación, al final del día todos - con mayor o menor dificultad - aprendimos a caminar (salvo algún condicionamiento especial que lo impidiera). ¿En qué lugar del camino cesaron los intentos? ¿Qué experiencia tan terrible me llevó a no intentarlo de nuevo? ¿Tenemos el apoyo suficiente de nuestra familia/amigos? Será que ¿Perdimos la determinación en nuestras acciones? o que no tenemos el objetivo claro.

Esto me recuerda un cuento de Jorge Bucay "Las alas son para volar" se los dejo a continuación...
..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:
- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?
Los más amigos le aconsejaron:
- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.
Para volar hay que empezar corriendo riesgos.
Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.
domingo, 21 de febrero de 2010
El mundo es...
De mi lectura "El camino de Shimriti" encontré en sus paginas finales un ejercicio que a primera vista parecía sumamente sencillo, diría que hasta simple.
Lamento no haberle dedicado un poco mas de tiempo ya que el resultado hubiera sido exponencialmente mas nutritivo. Lo interesante es que no hay resultado ni corto, ni largo, ni malo, ni bueno. El resultado es solamente el comienzo de una búsqueda interna.
El ejercicio es tan sencillo que cabe en un solo tuit y es el siguiente: Completa la siguiente frase sin pensarlo mucho: El mundo es: (termínala con lo q a ti se te ocurra que define el mundo y lo que hay en el).
A través de Facebook y Twitter (qué mejor manera de compartirlo rápidamente con muchas personas) recibí muchas respuestas, aquí algunas de ellas, las primeras dos son las mías:
El mundo es…
- un lugar para compartir
- un camino con muchos retos y aprendizajes
- un tren sin rieles
- es lo que nosotros hagamos de él
- reflejo del alma de quien lo habita
- algo que el hombre está destruyendo
- nuestro hogar… cuidémoslo
- sexo, drogas y rock&roll… lo que genera mucha diversión. Sin diversión no hay nada
- una montaña rusa
- Una piñata, donde todo el mundo le da palo y palo, y aun así, quiere que el mundo le "para" el mejor juguete!
En realidad hay muchas respuestas más, si aún no lo han hecho dedíquenle unos minutos y respondan la pregunta con lo primero que les venga a la mente y respondan tantas veces como quieran. Anótenlas!!! Después podrán sacarle mucho provecho.
Una muy querida amiga mía se volvió loca respondiendo jajajaja creo que fue muy divertido y enriquecedor para ella. Algunos hicieron algo de picardía porque borraron sus respuestas. En fin este ejercicio es para uno mismo.
Listos! Utilizaré las mismas palabras del autor para que tenga mejor efecto, sólo que las frases ejemplos sí son mías.
“Reemplacemos en nuestras frases “el mundo es…” por “yo soy…” y mantengamos el resto tal y como lo escribimos.
Las mías quedarían así:
“Yo soy… un lugar para compartir” (eso podríamos catalogarlo como un chinazo no? Jeje)
“Yo soy… un camino con muchos retos y aprendizajes” (algo filosófico estaba esos días…)
Intenta utilizar este ejercicio para darte cuenta de algo de ti, para confirmar lo que ya sabías.
Tú, yo y todos vemos el mundo de acuerdo con lo que somos, al menos, de acuerdo con lo que vemos en nosotros mismos.”