domingo, 5 de febrero de 2017

Combinación mágica



En la maravillosa coincidencia de disfrutar la convivencia me doy cuenta de cómo combina nuestra esencia
Combinación que no necesita más que un instante para manifestarse
Ver por ejemplo cómo combina tu mirada y mi sonrisa
La combinación sublime de tu sonrisa con el amanecer de un nuevo día
Combina tu calidez con ese lugar que llamo hogar
Combina tu voz con mis ganas de escucharte
Combina tu emoción con mis ganas de celebrarte
Combinan nuestros pasos al bailar y nuestras carcajadas al estallar
Combinan también los silencios con la necesidad de sentir
Combinan deliciosamente nuestros labios cuando el idioma de los besos alza la voz
Combina tu figura con mis ganas de acariciar
Combinan tu respiración y los latidos en tu pecho cuando mis manos te recorren
Combinan tus ojos cerrados con mi intención de hacerte soñar

viernes, 27 de enero de 2017

Ojos multicolor



Dicen que los ojos son la ventana del alma y descubrí que los tuyos, más que ventanas, son vitrales...

Te veo en tus ojos color café, de esos que quitan el cansancio y despiertan las ganas.
Te veo en tus ojos color miel, natural y deliciosamente dulces.
Te veo en tus ojos azul cielo, como amanecer decembrino caraqueño, que te conectan con la vida y con lo bueno.
Te veo en tus ojos verde esmeralda, preciosos como una joya y llenos de esperanza.
Te veo en tus ojos negros, oscuros, profundos, que me recuerdan que mis sombras también me hacen quien soy.
Te veo en tus ojos púrpuras, que me transforman con solo admirarlos.
Te veo en tus ojos color sol, que brillan con luz propia iluminando todo a su paso.
Te veo en tus ojos vinotinto, que me embriagan con elegancia y picardía.

Vitrales a los que me declaro adicto, porque ya es una necesidad insalvable encontrarme en tu mirada multicolor.

sábado, 21 de enero de 2017

El lado oscuro




Sobre este tema ya he hablado dos veces en público, ambas en el marco del Programa de Formación de Facilitadores-Coaches de Indelser. La primera en el modulo III del PFC-XVII donde me certifiqué y la segunda en el cierre del PFC-XXV, mi primero como Coach Titular de una Comunidad. En esta ocasión quise dejarlo por escrito.

Mi mayor aprendizaje dentro de mi proceso de formación en el PFC lo ilustré de la siguiente manera. Entregué a cada uno de los presentes una moneda, luego les pedí que enfocados en su moneda eligieran un lado que no les gustara, o al menos el que menos le gustara. De esta forma tendrían un lado de la moneda que les gusta y otro que no. Paso siguiente les pedí que le quitaran a la moneda ese lado que no les gustaba, que lo arrancaran, que lo desecharan y se quedaran solo con el lado que sí les gustaba. Obviamente no se puede hacer, la moneda es moneda porque tiene dos lados.

Ese fue precisamente mi gran “darme cuenta”, que yo soy lo que soy con lo que me gusta de mí y con lo que no. Que la convivencia de “ambos lados” me hacen quien soy en este momento. Aprendí que necesito mis sombras para ser quien soy, aprendí que no puedo desecharlas, ni arrancarlas. Aprendí incluso que querer ocultarlas, menospreciarlas o intentar minimizarlas tiene sus consecuencias, en mi caso me limitaban muchísimo.

Sé que entrar en el lado oscuro no es agradable, a veces asusta, a veces duele, a veces duele más… al menos en mi experiencia. No saber qué te vas a encontrar y etiquetarlo de entrada como malo no suele ser fácil parar entrarle. Sin embargo, las posibilidades que se me abrieron fueron también muy importantes y al día de hoy es una de las cosas que más le agradezco a ese proceso. Aprendí a ser más compasivo conmigo mismo y con otros, viví como me flaqueaban las fuerzas, como quise huir de ese encuentro, me encontré con cosas que eran peores de lo que pensaba y también me conseguí con la grata sorpresa de que toda sombra tiene su lado de luz y toca a cada uno de nosotros encontrarla.

Y esa es también una entrega que les quiero dejar. La sombra sólo significa que hay luz. Muchas veces nos enfrascamos en poner nuestra atención sólo en la sombra y eso, además de fortalecerla, no nos deja ver la luz. Si luego de entrar en nuestras sombras, comprenderlas, saber qué tienen que ver con nosotros, aún preferiríamos no tenerlas; tenemos la capacidad de trabajar en nosotros mismos para mejorar en esos aspectos. Si nos victimizamos ante nuestras sombras seremos sus esclavos, si decidimos trabajar en ellas, muy probablemente estemos edificando una nueva y mejor versión de quien estamos siendo.

Una última nota antes de cerrar. Mientras más oscura y profunda sea la sombra, significa que más intensa y poderosa es tu propia luz. Queda en ti decidir en dónde pones el foco y queda en ti actuar para ser la versión que quieres ser de ti mismo.

Imagen: El Telégrafo